lunes, 18 de junio de 2007

Diez razones para visitar Lleida

Lleida. (Foto: Isaías Fanlo.)

Al regreso de un fin de semana de descanso y familia en Lleida, puedo afirmar que las sensaciones que despierta la ciudad en los últimos meses son francamente positivas. No se puede decir que se trate de una ciudad bonita, y menos aún comparada con sus dos "contrincantes" catalanas: Girona y Tarragona, ambas bellísimas. Pero lo que sí es cierto es que lo poco que hay se está empezando a aprovechar bien, y la ciudad empieza a acumular puntos que justifican una visita. A continuación, enumero algunas razones por las que vale la pena visitar la ciudad en los próximos días:

1. En el Centre d'Art La Panera, una extraordinaria retrospectiva del mejor fotógrafo leridano: Jordi Bernadó. Para quienes no lo conozcan, sólo un apunte: Bernadó es capaz de apropiarse de un lugar (generalmente urbano), deconstruirlo, darle otra vuelta de tuerca, barnizarlo con una interesantísima capa de sarcasmo, y servirlo crudo. Sus fotografías de Detroit, Atlanta, Berlín y la América profunda (entre otras) son sencillamente extraordinarias y ya de por si hacen que la visita a Lleida valga la pena. (Queda pendiente un post únicamente sobre Bernadó.)

2. Un paseo por los Camps Elisis, unos jardines urbanos del siglo XIX ampliados recientemente para demostrar que el verde también puede ganar terreno en las ciudades (sra. Mayol, no seria una mala idea que en prengués nota...). Redescubrir estos jardines afrancesados, abrazados ahora por un nuevo paseo, es una grata sorpresa para los que venimos sólo de vez en cuando.

3. En el Centre La Caixa de Lleida, la exposición itinerante sobre Alberto Giacometti ofrece algunas esculturas, dibujos y fotografías interesantes.

4. Hay que pasar por el Campus de Cappont, la flamante nueva sede de la UdL (Universitat de Lleida). Allí hay dos paradas absolutamente obligatorias: la primera de ellas, una exposición única de fotografías de la Guerra Civil en la ciudad. Un conjunto de imágenes encontradas en una caja de zapatos, restauradas en los Estados Unidos y que, después de triunfar en una exposición en Boston, regresan a la ciudad.

5. La segunda parada obligatoria es el nuevo edificio del campus. Edificio de autor, firmado por el gran arquitecto portugués Álvaro Siza. Destaca sobre los otros edificios por la manera como mima la entrada de la luz. Una perla de la arquitectura moderna en una ciudad que durante décadas se caracterizó por martirizar a sus habitantes con edificios de una fealdad indescriptible. Con edificios como éste, uno puede mirar hacia el futuro de la ciudad con más optimismo.

6. Hablando de luz: la luz, en esta época, es maravillosa en Lleida. Una puesta de sol desde el turó de la Seu Vella (el que se ve en la foto que cuelgo hoy) no tiene desperdicio.

7. Pasear por el Carrer Major, el segundo eje peatonal más largo de Europa (!), permite al paseante ir de compras por un inmenso eje comercial mientras descubre edificios históricos (la Casa Magí Llorens, en el cruce con el Carrer Cavallers, y el Palau de la Paeria, el ayuntamiento, son dos puntos indispensables) y observa los miles de rostros que pueblan, cada tarde, la calle.

8. Tomarse un bermut en el Blasi (Carrer de Sant Martí) después de subir el Carrer Cavallers, visitar La Panera o bajar del Turó de la Seu Vella por la fabulosa Porta dels Lleons es un goce.

9. A la hora de comer, unos cargols a la llauna en el restaurante La Huerta, en Pardinyes, también justifican una visita. Como el allioli es muy pesado, es recomendable echar una siesta después en el Parc de La Mitjana, un paraíso al lado de la ciudad en el que uno puede perderse para leer, o descansar.

10. Un último paseo antes de dejar la ciudad: por las nuevas zonas de l'Avinguda Onze de Setembre, urbanizadas con respeto. Después, a la estación, construida en 1929 y remodelada con buen gusto para acoger el AVE.

Diez motivos, entre los que no se cuentan las iglesias históricas (Sant Martí, Sant Llorenç), una visita a la Seu Vella u otros itinerarios más turísticos. Diez puntos que configuran un mapa más personal de mi ciudad.

(Nota: Juro que Turisme de Lleida no me ha pagado nada por escribir este artículo.)

Por razones que no vienen al caso, dedico este texto a la persona que más quiero en este mundo: mi hermana Renata.

9 comentarios:

Joan Vicent Cantó dijo...

M'agrada molt el tractament en blanc i negre que li has fet. Si és analògic, enhorabona pel control amb l'ampliadora. No vagis burxant-me amb fotos de Lleida, que sóc capaç de tirar-me un mes sencer publicant només fotos de la nostra ciutat. (És broma, no en tinc pas tantes).

Tornant a la teua foto, el terra de sota el pont sembla aigua (almenys si mires la foto a aquest tamany) i crea un efecte d'allò més interessant.

Definitivament, sempre tindré un ull en aquest blog.

Joan Vicent

Joan Vicent Cantó dijo...

Per cert, les propostes que fas són d'allò més encertades. Jo afegiria fer un tè a l'Antares al capvespre.

Valjean dijo...

Ostres, doncs l'Antares no el conec. Me l'hauràs d'ensenyar!

I per mi no et tallis... m'agradarà veure com retrates Lleida. Penso que és un repte interessant!

Anónimo dijo...

No te olvides de una cosa Isa, lo mejor de Lleida son los Lleidatans y tu eres un claro ejemplo de lo mejor de Lleida.

IF dijo...

Cierto... los lleidatans son la razón nº11!!!

Joan Vicent Cantó dijo...

He afegit algunes instantànies més. Però són simplement això, instantànies, sense la pretensió de retratar res.
Espero que t'agradin.

qUkêtä dijo...

Poco a poco, y con el paso del tiempo, también me he dado cuenta de que Lleida es una gran ciudad que cada dia consigue brillar un poco más. Tienes mucha razón nombrando los 10 puntos, y sin dudarlo ni un minuto, se que hay muchos puntos más.
Supongo que a medida que nos hacemos mayores nuestros puntos de vista van cambiando. Antes no me fijaba en nada de la ciudad, ahora, a cada momento que paseo por las calles de Lleida me doy cuenta de cosas nuevas, de las mejoras que hacen en la ciudad y sobretodo de los magníficos sitios que tenemos para pasear, correr, jugar o simplemente relajarnos.
Bueno dejo ya de iluminar a mi ciudad...
Un beso.

IF dijo...

Cierto, cierto, qukêtä de nombre complicado. La percepción de la ciudad depende del paseante, del ciudadano, del flâneur que descubre sus calles. Podemos estar paseando por una ciudad maravillosa, pero si no sabemos darnos cuenta, es como si recorriéramos un conjunto de barracas. Nuestro ojo tiene que educarse en lo bello, o en lo agradable. De este modo, es fácil aprender a disfrutar de lo que uno tiene.

Un besito!

Isa

adalor dijo...

preciosa la foto.