miércoles, 21 de diciembre de 2011

Chrysler

Chrysler, Nueva York, 2011. (Foto: Isaías Fanlo.)

Me encanta la luz de esta foto, tomada el pasado verano. A saber dónde andaremos todos el verano que viene. Por suerte, no hace mucho que Guille Milkyway nos ha regalado otro discazo de La Casa Azul, en este caso La Polinesia meridional, sin duda, de lo mejorcito del año.

Como estamos con el tema, cuelgo "Colisión inminente (red lights, red lights)", que es la primera canción que me enganchó del disco. ¡A disfrutarla!



Letra:

Cuando todo andaba bien se dispararon todas las alarmas

No consigo controlar las cosas
No consigo moderar mi euforia
No consigo respirar y controlarme un poco más

Qué desastre, cómo pasa el tiempo
Sin mirarme, tengo tanto miedo
De olvidarme de las cosas que quería rematar

Hoy en directo
La conexión más esperada
El gran momento, la debacle
Mi hundimiento emocional
Es la emisión estelar de mi vida

Cuando todo andaba bien se dispararon todas las alarmas
(Watch out! Red lights, red lights)

Se empezaron a romper una tras otra todas mis hazañas
(Watch out! Red lights, red lights)

Y no, ya no puedo pararlo
No, la espiral ha empezado
No, colisión inminente
Colapso asegurado
Cuando todo andaba bien se dispararon todas las alarmas
(Watch out! Red lights, red lights)

Cómo quisiera mantener la calma
Cómo quisiera liberar mi espalda
De este peso que me aplasta y me comprime el corazón

Sé que resulto cargante y fatigoso
Un insulto al trendy decoroso
Hoy sólo creo en Philadelphia, Norman Harris es mi dios

Más de lo mismo
Sólo pretendo repetir hasta empacharme
Ser feliz aunque no obtenga la ovación
Pues yo decido qué hacer con mi vida

Cuando todo andaba bien se dispararon todas las alarmas
(Watch out! Red lights, red lights)

Se empezaron a romper una tras otra todas mis hazañas
(Watch out! Red lights, red lights)

Y no, ya no puedo pararlo
No, la espiral ha empezado
No, colisión inminente
Colapso asegurado
Cuando todo andaba bien se dispararon todas las alarmas
(Watch out! Red lights, red lights)

Hoy en directo
La conexión más esperada
El gran momento, la debacle
Mi hundimiento emocional
(Watch out!)
Caída libre, sin mascarillas
Al abordaje, sin sujeción, sin salvavidas, sin dudar

jueves, 1 de diciembre de 2011

Harlem

Harlem, Nueva York, 2011. (Foto: Isaías Fanlo.)

Hoy se celebra el día mundial de la lucha contra el Sida. Hay que recordar a todos aquellos que nos han dejado, que hoy en día no tienen acceso a los medicamentos, y también agradecer a todas aquellas personas que luchan, cada una en la medida que puede, por erradicar esta enfermedad. Me gustaría citar, hoy, el final de la enorme obra de teatro de Tony Kushner Angels in America, que acaba de la siguiente manera (traduzco):

"La fuente ya no fluye. La apagan en invierno, por el hielo en las tuberías. Pero en verano... es una imagen digna de ver.
Y yo quiero estar aquí para verla. Espero estarlo. Me gustaría.
Esta enfermedad acabará con muchos de nosotros, pero no con todos. Y los muertos serán conmemorados, y lucharán con los vivos, y no nos iremos. Nunca más moriremos muertes anónimas.
El mundo solo gira hacia adelante. Seremos ciudadanos. Ha llegado el momento.
Y ahora adiós. Sois fantásticos, cada uno de vosotros. Os doy mi bendición. Más vida. Empieza la gran obra."

Kushner lo escribió cuando cargar con el virus ya no era sinónimo de muerte rápida y terrible. Por suerte, las cosas han mejorado todavía más, pero conviene seguir adelante.


Como Banda sonora de hoy, una habitual en el blog. Patti Smith, con una de mis canciones preferidas: "Paths that Cross". Originalmente, fue un poema que Patti compuso cuando Sam Wagstaff, mecenas y amante de Robert Mapplethorpe, falleció a causa de las complicaciones causadas por el Sida. Luego le puso música, y creó la que para mí es una de sus mejores canciones.

martes, 22 de noviembre de 2011

Nueva York, inundada

Nueva York, 2011 (Foto: Isaías Fanlo.)

Para celebrar que son más de cien las personas que le han dado un "me gusta" a mi página de Facebook, colgué una nueva serie en la www.isaiasfanlo.com, llamada "NYC Flooded", es decir, "Nueva York inundada". Podéis verla en este enlace:

http://www.isaiasfanlo.com/index.php?/series/-nyc-flooded/

El pasado 14 de agosto, una lluvia intensa cayó sobre Nueva York. Al día siguiente decía la prensa que había sido la más intensa desde que se contabilizan datos sobre las precipitaciones en la ciudad. De repente, todo se tiñó de colores plomizos.

Aquella mañana, yo estaba en Bushwick, un barrio de Brooklyn. Era mi último día en Nueva York y me levanté a las siete de la mañana. Protegí la cámara con una bolsa de plástico y me lancé a la calle, que estaba casi desierta (algo muy raro en la ciudad que nunca duerme), para retratar el momento. En la serie se pueden ver algunas de las fotos que hice.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Marc en Friburgo

Marc Rosich. Friburgo, 2011. (Foto: Isaías Fanlo.)

El pobre de Marc en la habitación del apartamento hablando por teléfono desde Friburgo. Vamos, una estampa habitual.

La BSO de hoy también va de distancia. "Imaginarte", la preciosísima canción con la que muchos descubrimos a Lantana, gracias a la película Azuloscurocasinegro:

jueves, 27 de octubre de 2011

Las líneas de Nueva York

Nueva York, 2011. (Foto: Isaías Fanlo.)

Nueva York, 2011. (Foto: Isaías Fanlo.)

Las líneas de Nueva York suelen ser rectas, impenintetes y verticales. Se proyectan de abajo a arriba, nos empujan a elevar la mirada y nos transmiten una cierta arrogancia. Dibujan con trazo firme a una ciudad orgullosa, art déco, racionalista e incipientemente moderna. Son las líneas de una fotografía que tiene que hacerse siempre en contrapicado y que se tiñe, de manera invariable, de tonos azules, del azul intenso y oceánico de ese cielo inmenso que hay en América (¿por qué será que el cielo en América es siempre más grande que el Europeo?) al azul metálico, a veces sucio, de los edificios.

La BSO de hoy, un día lluvioso en Barcelona, es de Garbage: "Only happy when it rains".

martes, 18 de octubre de 2011

Una ventana de Marsella

Marsella, 2011. (Foto: Isaías Fanlo.)

martes, 4 de octubre de 2011

Stade Vélodrome


En el Stade Vélodrome juega sus partidos el Olympique de Marsella. Yo sigo al OM desde el año 1991, cuando empecé a ver el fútbol con 10 añitos y en Europa había un equipo de camiseta blanca que tenía jugadores bregadores y con mucha calidad, y en el que había un tipo, un tal Jean-Pierre Papin, que era capaz de empalmar una pelota sin que tocara el suelo. Por aquel entonces no existía internet ni tenía satélite en casa, pero sí parabólica, y mientras aprendía francés veía, los domingos por la noche, los resúmenes de los partidos de la Serie A y de la Ligue 1, y seguía con especial interés al Olympique de Marsella, que en la Copa de Europa acababa de eliminar al todopoderoso Milan.

El Marsella perdió aquella final, pero un par de años después, en 1993, tocó la gloria. Aquel equipo, con la mítica camiseta de las tres franjas diagonales azul cielo (el Lleida tenía el mismo modelo, de la marca Adidas, y eso todavía llamaba más mi atención), consiguió llegar nuevamente a la final de Múnich, y en el Estadio Olímpico batió ni más ni menos que, nuevamente, al Milan, con el histórico cabezazo de Basile Boli. Todavía recuerdo la portada de la revista Don Balón, con Didier Deschamps levantando la Champions League (entonces ya se llamaba así).

Luego llegó el affaire Valenciennes, la compra de partidos, el descenso administrativo y la prohibición de jugar Supercopa de Europa y Copa Intercontinental. La resurrección, las dos finales de la UEFA perdidas (la del 2004 contra el Valencia), la liga 2009-2010 que puso fin a una sequía de 17 años sin títulos... y yo iba siguiendo a aquel equipo por el que desfilaban jugadores como Francescoli, Ravanelli, Nasri, Drogba, Pires... En fin.

Siempre había tenido una cuenta pendiente con el Vélodrome. Estadio mítico de Francia, en el que Holanda eliminó a Argentina en el Mundial 98 con un gol antológico de Bergkamp en el último minuto, con esas extrañas gradas semicirculares. El fin de semana pasado pude saldar esa cuenta. Estuve en el Vélodrome, finalmente, escuchando al fondo norte y al fondo sur gritar "Aux armes!", "Nous sommes les marseillaises!" o "Allez l'OM!", cánticos que se escuchan también en la recreación del Vélodrome para la saga de videojuegos FIFA (donde siempre juego con el Olympique de Marsella). Y me sentí bien. Pese a que el partido, decepcionante, acabó con empate a uno contra el modesto Stade Brestois.